Con profunda alegría, nuestra Hermandad participó en la tarde noche de ayer en la Solemne Eucaristía y posterior salida procesional con motivo de la festividad de los Santos Pedro y Pablo, acompañando con fervor a la imagen de San Pedro Apóstol, titular de nuestra Parroquia y corazón espiritual de nuestro querido barrio.
Celebrar a San Pedro es volver la mirada a aquel humilde pescador que, por la gracia de Dios, fue llamado por Cristo para convertirse en la roca firme sobre la que edificó su Iglesia. Vida que nos enseña que la verdadera fortaleza nace de la confianza en el Señor, de la humildad para levantarse tras las caídas y de la valentía para anunciar el Evangelio hasta el final
